Una investigadora de la Universidad de Washington (UW), la doctora Lucinda Grande, destacó que un tratamiento con ketamina de bajo costo podría ayudar a personas adictas al fentanilo a iniciar el camino hacia la recuperación. Con 12 años de experiencia estudiando dosis mínimas de ketamina para el dolor crónico y la depresión, Grande reveló que su reciente investigación aborda la transición de pacientes del fentanilo a la buprenorfina, un medicamento clave para tratar el trastorno por uso de opioides. Los resultados, publicados en un artículo revisado por pares hace dos semanas, muestran que la ketamina reduce drásticamente los síntomas de abstinencia, permitiendo la administración segura de buprenorfina.
‘Es maravilloso porque el reto principal ha sido ayudar a las personas a dejar el fentanilo sin sufrir síntomas graves de abstinencia’, explicó Grande en una entrevista con ‘Seattle’s Morning News’. Sin embargo, la decisión de abandonar el fentanilo es compleja: quienes lo dejan pueden enfrentar una abstinencia intensa o correr el riesgo de empeorarla al iniciar la buprenorfina. ‘Muchos prefieren no asumir ese riesgo y continúan usando fentanilo’, añadió.
La investigación se desarrolló en un centro de crisis de 24 horas en Alabama, donde el doctor Luke Engerreiser adaptó una técnica de Grande para tratar pacientes con síntomas moderados de abstinencia. ‘Treinta minutos después, la abstinencia estaba resuelta o reducida significativamente, permitiendo la dosis terapéutica de buprenorfina sin complicaciones’, destacó. La buprenorfina, presente en medicamentos como Suboxone y Sublocade, es esencial para controlar la adicción a opioides, según Grande.
‘No es reemplazar una droga por otra, sino ayudar a las personas a recuperar su vida’, enfatizó. La adicción, definida como el uso no controlado de una sustancia pese a sus consecuencias, no se aplica a la buprenorfina cuando se usa correctamente. ‘Es como tomar un medicamento para la presión arterial’, comparó Grande.
Aunque los resultados son alentadores, existen barreras para su adopción generalizada. Médicos y especialistas en adicciones pueden desconocer esta técnica reciente. ‘Los programas de tratamiento aún no están familiarizados con ello’, señaló Grande. Sin embargo, espera que el crecimiento de la conciencia impulse a más profesionales a explorar esta opción.
‘Alguien que escuche esto y converse con sus especialistas elevará la conciencia’, concluyó, expresando su entusiasmo por contribuir a la solución de un problema que cuesta vidas.
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