Seattle – En diciembre de 2025, una serie de ríos de aire consecutivos azotaron la costa oeste, dejando al menos cinco muertos, inundaciones catastróficas en todos los estados occidentales y evacuaciones masivas desde Washington hasta California. Los científicos alertan que este tipo de tormentas está intensificándose, pero aún falta entender su comportamiento. Por eso, los mismos pilotos que operan en huracanes ahora dedican sus inviernos a estudiar otro fenómeno climático extremo en el Pacífico. Los Hurricane Hunters de NOAA, conocidos por su labor estival contra ciclones tropicales, también recopilan datos de ríos de aire durante la temporada invernal. El avión Gulfstream IV, basado en Portland, vuela entre 41.000 y 45.000 pies sobre el océano, liberando dropsondes que miden temperatura, humedad y viento. ‘Estamos en la vanguardia de cómo las personas responden a los huracanes cuando tocan tierra’, explicó Jon Zawislak, meteorólogo de NOAA. Estas mediciones, junto con 100 sensores de una red de monitoreo creciente, ayudan a mejorar pronósticos. Sin embargo, la región sigue siendo un ‘desierto de datos’, según Luca Delle Monache. ‘Los satélites solo captan la atmósfera superior, pero los ríos de aire actúan en la capa inferior’, destacó. Los datos recopilados se comparten con centros meteorológicos globales, incluyendo los canadienses y japoneses, para mejorar alertas y planificación de emergencias.
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